De viajes, amores y vinos, surge la idea de arrancar con un proyecto familiar que encarnase la pasión de sus miembros por esta y otras bebidas.

“Lo que se hereda no se roba”, es una frase que suele repetirse en las mesas familiares cada vez que hay una reunión y se descorcha botella tras botella con la excusa de brindar por lo bueno, lo malo, lo que pasó, lo que se viene, el arriba o el abajo. El motivo es indistinto: el brindis es representante de la celebración, el estar reunidos en familia o con amigos disfrutando del momento compartido con una buena copa de vino.

“Lo que se hereda” es ese amor, ese goce por el vino. De hí surge la necesidad de aprender cada vez acerca del mundo del vino.

El vino, así como otras bebidas, tiene el poder de hacer que uno se adentre cada vez más en su pequeño y a la vez vasto mundo. E ir conociendo cada vez más acerca de lo que a uno le apasiona, lleva a querer compartir de un modo u otro eso que se fue aprendiendo.

Los distintos viajes, hicieron crecer nuestra pasión por los vinos de distintas regiones y distintos países, pero por sobre todo del nuestro. Argentina es un país donde la vitivinicultura se desarrolla de manera excepcional, pero no es hasta que uno se interioriza aun más que comprende con mayor claridad esa acepción.

Y de repente, te encontrás con bodegas que no habías escuchado jamás y vinos que no dejan de sorprenderte una y otra vez; te encontrás con que existen cepas más allá del Malbec, el Cabernet Sauvignon, el Chardonnay o el Torrontés; con que las distintas zonas producen distintos resultados, así como sucede también con los distintos métodos de elaboración.

De allí surge LENEAS. Querer acercarle distintas etiquetas, fuera de las convencionales, a todas las personas. Poder comunicar el vino desde el trabajo de pequeños productores o vinos que simplemente no son fáciles de encontrar. ¿Cómo hacer para que la gente se anime a probar cosas nuevas, que se anime a bodegas o cepas que no conoce?

LENEAS, tanto Vinoteca Online así como Club de Vinos, es el poder llevar a cabo ese deseo. Poder acercarle a la gente distintas opciones para que descubran que hay un mundo mucho más grande del que se cree y un montón de experiencias por vivir.

Al fin y al cabo, el vino no siempre sabe igual, al descorchar una nueva botella nos encontramos con diferentes posibilidades y allí está el goce, estar frente a lo desconocido y saber que el resultado puede ser malo o excepcionalmente bueno. Por eso es que volvemos a descorchar, una y otra vez. El vino no es solo el contenido, el vino es el ritual.